¿Existe un libro para el que va a estudiar al seminario? Sí, existe, y lo interesante es que también puede servir para el que quiere estudiar teología por su propia cuenta.
Matthew B. Leighton, pastor y profesor en la Facultad de Teología IBSTE en Barcelona —a quien tuve el privilegio y placer de tener como profesor— nos ofrece un kit de supervivencia, una guía muy completa y práctica para sacar el máximo provecho del estudio de la teología.
Si estás estudiando teología o tienes pensado hacerlo, te animo a seguir leyendo esta reseña y a valorar la posibilidad de adquirir el libro.
Comparto varios puntos que destaco, más uno mío.
1. Cuida tu corazón
Este punto creo que es el más importante. Estudiar teología y conocer más de Dios es una bendición, tanto para ti y como para los que te rodean. Vas a crecer espiritualmente y como persona. Realmente puede cambiarte la vida, porque conocer al Dios de la Palabra cambia vidas, ¡esa es la verdadera vida, la vida eterna! (Juan 17:3).
No obstante, el peligro está en que ese conocimiento no baje al corazón. En almacenar información para sentirte bien, sabiéndote «más inteligente» que tus hermanos en la fe, pero quedándose ahí. Puedes conocer los argumentos para defender lo que crees, debatir con los demás con «autoridad», citar autores que pocos conocen y leen, conocer el significado de algunas palabras de griego y las declinaciones ¿pero de qué sirve eso si no transforma tu corazón? ¿vale de algo si no tienes una devoción por tu Señor y Salvador? Como el propio Matt apunta: «No dejes crecer en ti ninguna antítesis entre la vida devocional o espiritual y la vida intelectual.»
No debe haber diferencia en la actitud de tu corazón al hacer tu devocional y al estudiar teología. Tu devocional requiere estudio y tu estudio necesita devoción.
2. Trata bien a los que no piensan como tú
En relación con el punto anterior, hay algo que Matt menciona y me encantó al leerlo. Lo expresa en el contexto del buen uso de las fuentes al hacer una investigación. Comenta lo siguiente:
Es una responsabilidad ética tratar a nuestros oponentes con respeto y dignidad. Se lo merecen, incluso cuando pensamos que claramente se equivocan. Lo paradójico es que nuestros argumentos cobran aún más fuerza cuando tratamos bien a los que criticamos. Demuestra generosidad y madurez. Además, normalmente aquellos que critican caricaturas en realidad no han entendido a sus oponentes y no merecen ser escuchados. (p. 147)
Por oponentes se refiere a la persona con pensamientos diferentes al tuyo sobre un tema. Y esta cita me ha gustado porque es verdad. Debemos tratar bien a lo que no piensan como nosotros, y con más razón si son hermanos en la fe. ¿De qué sirve enemistarse con alguien solo porque piensa diferente?
Un paso hacia la enemistad es hacer una caricatura de alguien, es decir, distorsionar el argumento del otro para atacar con mayor facilidad, llevándolo al ridículo. Lo que se conoce también como la falacia del hombre de paja.
¿Te ha pasado que discutes con alguien y esa persona generaliza, llevando el argumento al extremo? O simplemente te das cuenta que lo que el otro dice acerca de tu pensamiento no es realmente lo que tú piensas. Lamentablemente puede (y suele) darse en nuestros contextos cristianos al intercambiar opiniones teológicas. Lo que debemos hacer, entonces, es primero tratar de entender bien el argumento del otro.
Luego, si queremos citar el pensamiento del «oponente», cítalo de tal manera que la persona estuviera a tu lado y pudiera asentir a lo que dices que ella piensa.
Al fin y al cabo, intercambiamos ideas y pareceres que pueden hacernos crecer en nuestro entendimiento de la Palabra al hacernos ver cosas que no habíamos visto antes, ¡aprovechemos esa oportunidad!
3. Lee eficazmente
¿Sabías que hay diferentes tipos de lectura? No me refiero a géneros literarios, sino a maneras de leer. Si no lo sabías puede que se confirmen algunas sospechas que tenías acerca de esto y mejore tu lectura.
Por un lado está la lectura pasiva. Este tipo de lectura es la que hacemos por ocio. Dejamos que el autor nos lleve de la mano. Puede ser, por ejemplo, la lectura de una novela en vacaciones. Lees para pasarlo bien.
Por otro lado está la lectura activa. Esta lectura «implica compromiso, intencionalidad y entrega» (p. 83). Aquí dialogas con el autor, y no solo tratas de entender bien lo que lees, sino que vas más allá e intentas formar una opinión sobre lo que estás leyendo. Contrastas lo que piensas tú con lo que se te muestra. Valoras, reflexionas, respondes. Incluso tomas notas. Es el tipo de lectura que harías en el seminario.
Este tipo de lectura es importante porque ayuda crecer y a pensar. Una de las cosas que más valoro últimamente es la capacidad de tener foco. Cada generación tiene retos, y en estos tiempos el tener foco y saber pensar está muy cotizado. Es un bien escaso. Apunta Matt:
[…] para ser transformados radicalmente por la Palabra y ser ministros eficaces de ella, tenemos que luchar contra la tendencia en esta era digital de convertirnos en pensadores superficiales. (p. 76)
Pidamos al Señor que nos ayude a ser buenos pensadores. Que podamos procesar correctamente lo que leemos para alimentar bien nuestro corazón y así servir al otro con excelencia.
4. Organízate y aprovecha bien el tiempo
¿Cómo llegar a todo si «no hay tiempo?». Parte del problema de no tener tiempo para hacer lo que tenemos que hacer es que dedicamos tiempo a aquello que no es lo que tenemos que hacer. No necesariamente dedicamos tiempo a cosas vanas, sino que ocupamos nuestro día con cosas que no son prioritarias.
La solución está en orar, tener claras las prioridades y, con la ayuda del Espíritu Santo, crecer en disciplina. Se dice fácil y no lo es, por eso necesitamos la ayuda del Señor.
5. Pon en práctica lo que aprendes
Esta es una recomendación propia. No está en el libro, aunque creo que hay hueco para ella. Alguien dijo que el punto final del aprendizaje de algo es compartirlo con los demás. Cuando enseñas, eso se cristaliza en tu mente, lo que te ayuda a ti mismo a aprenderlo y retenerlo mejor. Y hablando de Biblia y teología, ¿no es hermoso compartir la verdad?
Este propio proyecto es una muestra de ello. Nos gusta tanto aprender de la Palabra del Señor y de lo que otras personas dicen de ella que nos es imposible no compartirlo de alguna forma.
Te animo a que ya sea que aprendas teología o acerca de cualquier otra disciplina lo compartas con los demás. Puedes compartirlo en persona o a través de las redes sociales. Es maravilloso ver el bien que le hace a uno mismo, pero sobre todo es increíble ver cómo Dios puede hacer que impacte en los demás.
Otros aspectos interesantes
Además de estos puntos que he mencionado, el libro contiene muchas instrucciones y recursos, entre los que se encuentran:
- Cómo tomar apuntes.
- Cómo redactar un ensayo y darle formato.
- Cómo ordenar tu biblioteca.
- Incluso un apéndice con lecturas preseminario que te pueden servir para empezar. Destaco estas:
- El gran panorama divino, de Vaughan Roberts.
- La santidad de Dios, de R.C. Sproul (puedes leer la reseña).
- Mero cristianismo, de C.S. Lewis.
- Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689.
- Las nueve marcas de la iglesia sana, de Mark Dever.
En cuanto al apartado estético, el libro está bien maquetado y tiene buena legibilidad dada su letra grande. Aún así, no me hubiera importado que la letra fuera más pequeña para tener más información por página, o que las dimensiones del libro fueran mayores. Esto lo comento porque ayudaría a seguir mejor la lectura. Matt usa muchos puntos y subpuntos, de modo que al tener poca cantidad de información por página por momentos se dificulta seguir el hilo. Más allá de este matiz, agradezco que ABBA que se haya animado a publicar un libro como este.
Kit de supervivencia para el seminario es un libro de nicho, muy completo, que ayudará a la persona que quiera estudiar teología a saber qué esperar de sus estudios y cómo llevarlos a cabo.

